Cada agosto pasa lo mismo: las familias que llevan un curso entero dándole vueltas deciden, por fin, que en septiembre empiezan. Y entonces llega la pregunta que me escribió hace unos días una madre por WhatsApp: "¿Y cómo sé yo si un psicólogo infantil es bueno?". En Salamanca o en cualquier ciudad, es la pregunta más razonable del mundo. Había tomado ya la decisión difícil, pedir ayuda. Le faltaba la que nadie enseña a tomar: a quién.
La entiendo. Desde fuera, todas las consultas parecen iguales: una web cuidada y una sala con juguetes. El título de la pared no te cuenta cómo trabaja quien lo colgó. Así que hoy escribo la respuesta larga que le di a ella.
Psicólogo infantil en Salamanca: lo que se comprueba en dos minutos
La colegiación no es papeleo: es la primera criba. En el buscador público del Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León escribes un nombre y ves su número de colegiada. Dos minutos, gratis. Y como la atención psicológica a menores es atención sanitaria, la consulta debe estar autorizada como centro sanitario, con su número de registro de la Junta. Quien trabaja en regla lo publica en su web sin que nadie se lo pida.
La segunda criba es la especialización. Dedicarse a la infancia y la adolescencia no es lo mismo que atender "también" a niños. Un chaval de catorce años que no quiere estar en la sala no se parece en nada a un adulto con ansiedad, y preguntar cuántos años lleva alguien trabajando solo con esas edades me parece de lo más sensato.
Las cuatro preguntas de la primera llamada
Cuando una familia me llama, prefiero que venga con preguntas. Estas son las que haría yo:
"¿Con qué pruebas evalúa?" La buena respuesta nombra instrumentos concretos, estandarizados y baremados en población española actual. La mala es "un poco de todo". Soy autora de un manual universitario de Psicometría y os aseguro que entre una prueba bien construida y una cualquiera hay un mundo. Cómo planteo yo ese proceso lo tienes contado, paso a paso, en la página de evaluación psicológica y psicopedagógica.
"¿Cómo sabrá si mi hijo mejora?" Para mí, la pregunta que separa. El proyecto PSICE, impulsado por el Consejo General de la Psicología en centros educativos de toda España, dejó el estándar por escrito (Fonseca-Pedrero y colaboradores, 2023, Clínica y Salud): instrumentos validados y medición antes y después de intervenir. Si el progreso no se mide, lo que hay es una impresión. Y las impresiones, con un niño por medio, se quedan cortas.
"¿Cómo trabajará conmigo y con el colegio?" Tu hijo vive en casa y pasa media vida en el aula. Si el plan no os incluye a vosotros, y al centro escolar cuando hace falta, se queda dentro de la sala de consulta. Los problemas rara vez viven ahí.
"¿Quién le va a atender, exactamente?" Nombre y apellidos, su formación, y si será la misma persona de la primera sesión a la última. Tenéis derecho a saberlo antes de empezar.
¿Y la conexión con el niño? Cuenta, y se puede mirar
Hay familias que lo fían todo a "que le caiga bien". No van desencaminadas. La alianza entre el niño y su terapeuta se relaciona con cuánto mejora: lo midió un metaanálisis de 99 estudios (Roest y colaboradores, 2023) y la asociación es modesta pero aparece una y otra vez.
El matiz: ese vínculo no se adivina en una llamada. Se construye en las primeras sesiones, y el profesional serio lo vigila igual que vigila las pruebas. Si tu hijo lleva un mes entrando a rastras, es un dato. Preguntadlo en voz alta.
Qué hacer esta semana, si estáis en ello
Dos gestos y una libreta. Verifica la colegiación de los nombres que tengáis en la cabeza. Escribe o llama, haz dos de estas preguntas y apunta qué te contestan: la comparación se hace sola. Y guarda una nota con lo que os preocupa y desde cuándo. Ese folio vale más en una primera cita que cualquier test de internet.
Un apunte honesto antes de cerrar. Si ya estáis con un profesional y veis avances, seguid: este guion es para quien empieza de cero. Y otro: leer esto orienta, pero no sustituye una valoración. Cada niño es su caso concreto.
Elegir bien tiene poco de suerte y mucho de preguntar. A las personas que trabajan bien se las reconoce rápido: enseñan cómo trabajan sin que se lo exijas, miden lo que hacen y responden a estas preguntas con alivio, no con molestia. Existen. En septiembre, tu hijo merece estar delante de una de ellas.
Esto orienta, no sustituye una valoración. Si estáis dándole vueltas a con quién empezar en septiembre, escríbeme y lo vemos con calma, sin compromiso. WhatsApp 722 284 688 o alfapsicologiainfantil.com.
Dra. Marta López. Psicóloga General Sanitaria · ALFA Psicología Infantojuvenil · Salamanca · alfapsicologiainfantil.com
Antes de elegir, unas preguntas
Te mando "La primera llamada": dos páginas con lo que se comprueba en dos minutos y las cuatro preguntas que yo haría antes de elegir psicóloga o psicólogo para un hijo. Gratis, y sin ruido después.

